Quien ha usado alguna vez ChatGPT, Gemini u otro asistente de IA quizá haya notado algo extraño: la IA responde con total seguridad — y aun así se equivoca. Cita datos que no existen. Inventa títulos de libros que nadie ha escrito. Describe eventos que nunca ocurrieron.
Esto tiene hasta un nombre propio: alucinación de la IA. Este artículo explica qué hay detrás, en qué situaciones ocurre con más frecuencia y qué puede hacer al respecto.
¿Qué es una alucinación de la IA?
El término suena más dramático de lo que es. Significa simplemente que la IA ha inventado algo que no corresponde a la realidad — y lo hace como si fuera completamente cierto.
Un ejemplo: usted le pregunta a ChatGPT por un libro sobre nutrición escrito por un médico español. La IA le da un nombre, un título, un año de publicación y una editorial. Todo suena plausible. Todo es falso. Esa persona no existe, ese libro tampoco.
Lo desconcertante: la IA no muestra la menor duda. No escribe “no estoy seguro” — simplemente lo escribe.
¿Por qué ocurre esto?
Los asistentes de IA como ChatGPT han aprendido a producir texto que suena coherente en determinadas situaciones. Se entrenaron con cantidades enormes de texto de internet — libros, páginas web, artículos, conversaciones. De ahí aprendieron cómo funciona el lenguaje y cómo suenan ciertos tipos de afirmaciones.
Lo que no aprendieron: distinguir entre lo verdadero y lo falso. No tienen un fichero de hechos contrastados al que consultar. Producen el texto que en ese momento parece más probable — basándose en lo que vieron durante el entrenamiento.
Esta es la diferencia fundamental con un buscador. Google le lleva a páginas web que realmente existen. ChatGPT escribe él mismo — y cuando un tema estaba poco representado en sus datos de entrenamiento, inventa lo que suena plausible.
¿Cuándo ocurre con más frecuencia?
Nombres y referencias: si pregunta por una persona concreta, un libro, un artículo o un estudio, el riesgo es alto. Los asistentes de IA inventan referencias bibliográficas con regularidad.
Información reciente: la mayoría de los sistemas de IA tienen una fecha de corte — el momento hasta el que se entrenaron. Lo que ocurrió después, no lo saben. Eso no les impide responder. En el mejor caso advierten que no tienen información actualizada. En el peor, especulan.
Datos locales muy específicos: ¿Cuánto cuesta exactamente esta prestación de la Seguridad Social? ¿Qué norma se aplica en una comunidad autónoma concreta? Ese tipo de detalles están poco representados en los datos de entrenamiento — el riesgo de error es mayor.
Preguntas de salud y legales: la IA puede dar una visión general, pero ante preguntas médicas o jurídicas concretas conviene tener especial cuidado.
Lo que la IA hace bien
Todo esto puede sonar preocupante — y el contrapunto es importante. Los asistentes de IA son muy útiles para muchas tareas en las que el riesgo de alucinación es bajo:
Escribir y revisar textos: redactar una carta, acortar un texto, hacer más amable un correo electrónico. Aquí no hay hechos que inventar.
Explicar y resumir: explicar conceptos ampliamente conocidos (qué es un plan de pensiones, qué significa la inflación) conlleva poco riesgo, porque la información está presente de forma consistente en muchas fuentes.
Generar ideas: para planificar, hacer lluvia de ideas o estructurar algo no hace falta verificar hechos.
Traducciones y correcciones de idioma: la IA traduce bien y corrige textos de forma fiable.
Cómo manejarlo
Compruebe siempre los hechos concretos. Lo que le dice la IA es un buen punto de partida — no un resultado definitivo. Afirmaciones importantes, cifras o referencias, contrástelas siempre con otra fuente. A menudo basta con una búsqueda rápida en Google.
Pregunte por la fuente. Puede pedirle directamente a la IA: «¿De dónde viene esta información?» o «¿Tiene alguna fuente para esto?». La IA puede mencionar una fuente — compruebe entonces si esa fuente realmente existe y contiene lo que dice.
Fíjese en las formulaciones. Los buenos asistentes de IA escriben a veces “no estoy seguro de si esto es correcto” o “debería comprobarlo”. Cuando una IA así lo formula, es una señal de honestidad, no de debilidad. Algunos sistemas no lo indican siempre.
Confiar, pero verificar — con la IA igual que con muchas otras fuentes de información.
Preguntas frecuentes
¿Va a mejorar esto? ¿Las IA nuevas se equivocan menos? Sí — la tasa de error ha bajado con cada generación. Pero los asistentes de IA todavía no son completamente fiables, y el problema de fondo persiste: los sistemas de IA generan texto que suena probable, no verifican hechos en tiempo real.
¿Puedo usar la IA para preguntas de salud? Para hacerse una idea general puede ser útil — por ejemplo, para entender términos médicos o preparar una consulta con el médico. Para diagnósticos concretos, dosis o decisiones sobre un tratamiento: solo con los médicos.
¿Qué hago si he recibido una respuesta incorrecta de la IA? Simplemente siga usando la herramienta — y contraste la información con otra fuente. No hay nada que temer si ha recibido una respuesta incorrecta de la IA y no la ha usado sin comprobar antes.
¿Merece la pena usar la IA a pesar de las alucinaciones? Sí. Para redactar textos, ordenar ideas, entender conceptos generales — sin duda. Para verificar datos concretos, direcciones, precios o leyes — añada siempre otra fuente de comprobación.
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